VIII /ocho/

   Reflexiono. Hoy creer no sirve de nada, si no hay en cada gesto y en cada paso un destello, un suspiro, un aura, un tacto, una mirada…un todo, un decir nada pero un decir que sí.  Dejar que entre en mí este amor, el encuentro de esta vibración conciente que es la alegría de habitar el corazón.

   No me acobardo, y no tengo vergüenza de sentir, de ilusionarme y plagar la boca de caprichos contra la razón. Le hago frente a todo mandato, a ese “debería ser” que es justamente “eso”, que no quiero Ser. 

   No pretendo rebelarme jugando al vicioso y placentero reniegue. No estoy para eso. Tampoco intento ser una personificación de lo que anhelo ser, soy y punto. Nada más, tampoco menos.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hermoso! Ahí lo pongo en mi FB para que otra gente lo vea!
cata

taller literario dijo...

Ah...sí. qué bueno.Me hizo acuerdo a una frase que escuché en una de las últimas obras de teatro a las que fui en mi vida:"La razón pesa en el alma"
beso
clau

Anónimo dijo...

Me engancho con el primer párrafo.
Y digo, los sentimentales, a veces, por diversas circunstancias nos llamamos a la discreción.
Quedamos azorados ante el mundo vertiginoso.
Quedamos azorados si la frivolidad amanece y hace sus estragos